25 jun. 2013

Una sola lágrima


Hay momentos en la vida en los que piensas que no te queda nada, que has tocado fondo y nada va a poder  levantarte jamás de esa profundidad, ese abismo que te envuelve con su oscura frialdad. Quieres huir, correr , irte a ninguna parte, y no puedes, te das cuenta de que estas encerrado y no tienes salida, te sientes atrapado por una fuerza que te aprieta, te asfixia y presiona tu pecho tanto que sientes como el corazón te deja de latir . Y en ese preciso momento, cuando crees que está todo perdido y no vas a poder seguir adelante, es cuando levantas la cabeza, intentando tomar un último suspiro, una bocanada de aire que te libere de esa carga, y ahí es cuando la ves. La luna, resplandeciente, redonda en todo su esplendor, y por un momento respiras, sientes durante un solo segundo que flotas, que no estas en la tierra, en tu vida, que todo se centra en Ella. Eres libre, puedes volar, puedes pensar con claridad, durante un segundo piensas que todo va bien, aunque no sea así. Respiras, cierras los ojos, y al abrirlos vuelves a tu realidad, la realidad que te vence, te puede y con la que luchas todos los días. Y entonces te das cuenta de que todo sigue igual, nada ha cambiado solo ha sido una ilusión, una mera sensación de plenitud. Y dejas de pensar, y suspiras, y agachas la cabeza, y de tus ojos cae una sola lágrima.